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Decálogo de los Derechos en las Farmacias Comunitarias, con motivo del Día Mundial de la Salud

En las 329 farmacias de Almería se ofrecen cada día, de media, cinco servicios farmacéuticos asistenciales

En el Día Mundial de la Salud, que este año se conmemora con el lema ‘Mi salud, mi derecho’, la OMS quiere defender el derecho de todos, en todas partes, a tener acceso a servicios de salud. El Colegio de Farmacéuticos de Almería aglutina a más de 1.000 colegiados, muchos de ellos trabajan en las 329 farmacias de la provincia, que, según los datos del Consejo General de Farmacéuticos de España, ofrecen cada día de media cinco servicios farmacéuticos asistenciales que van más allá de la dispensación de medicamentos, como los servicios de dosificación personalizada, los cribados de enfermedades como el VIH o el cáncer de colon, o los programas deshabituación tabáquica

Por eso, con motivo del Día Mundial de la Salud, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España y la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) han elaborado un Decálogo de Derechos de los Pacientes en las Farmacias Comunitarias, que desde el Colegio de Almería se quiere compartir.

En este documento se recogen los principales puntos de la normativa que garantizan los derechos básicos de los pacientes como beneficiarios de la prestación farmacéutica. Legislación que incluye tanto los derechos de los ciudadanos asociados a la farmacia como establecimiento sanitario, como los servicios asistenciales que reciben de los farmacéuticos, como profesionales de la salud.

Un documento que pone de relieve la importancia de la labor asistencial que se ofrece desde las farmacias comunitarias y el papel fundamental que ejercen los farmacéuticos en su prestación en el seno del sistema sanitario para mejorar la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.

En concreto, cada día 2,3 millones de ciudadanos son atendidos por alguno de los 56.502 farmacéuticos comunitarios en la red de farmacias española, que es la más numerosa y cercana de Europa, con 4,7 farmacias por cada 10.000 habitantes. De las 22.220 farmacias comunitarias, 4.400 de ellas se sitúan en poblaciones de menos de 5.000 habitantes y 864 de éstas en poblaciones que tienen incluso menos de 800 habitantes, lo que convierte a los farmacéuticos comunitarios, con frecuencia, en el único profesional sanitario disponible para atender a la población en la localidad.

 

Decálogo de derechos en la farmacia comunitaria

  1. A tener acceso a un profesional farmacéutico y a recibir atención por éste o bajo su supervisión.
  2. A recibir una atención farmacéutica independiente y de calidad, adaptada a las necesidades de salud del paciente y basada exclusivamente en el mejor criterio profesional y evidencia científica.
  3. A acceder a los medicamentos y productos sanitarios en igualdad de condiciones en cualquier parte del territorio, pudiendo acudir a una farmacia abierta al público con la mayor proximidad posible a su domicilio, lo que es garantizado por una adecuada planificación farmacéutica desarrollada por la Administración sanitaria.
  4. A acudir a la farmacia de su elección y a ser atendido con las suficientes garantías de salvaguarda de la privacidad y con estricta confidencialidad de la información.
  5. A que se le dispense el medicamento que solicite cuando se cumplan los requisitos previstos, y a que cualquier dispensación sea realizada por o bajo la supervisión de un farmacéutico.
  6. A recibir el correspondiente asesoramiento personalizado en el uso del medicamento cuando se le dispense, sobre su uso correcto y racional, de acuerdo con la situación clínica, de forma objetiva, accesible y adaptada a cada persona, pudiendo solicitar que le sea entregada por escrito.
  7. A recibir información veraz, científica y evaluada acerca de los medicamentos, los productos sanitarios y cualquier otro producto de dispensación en oficina de farmacia, debiendo el farmacéutico actualizar periódicamente sus conocimientos científicos, técnicos y legales.
  8. A poder acceder a su historial farmacoterapéutico y a la documentación clínica que de él posea el farmacéutico, en los términos y condiciones previstos, así como a solicitar copia de este o la cancelación del procedimiento en cualquier momento, en los términos que establezca la legalidad vigente.
  9. A que se le asegure un trato que respete su dignidad y autonomía, sin que pueda ser discriminado por razón de edad, sexo, raza, religión, ideología, nacionalidad o cualquier otra diferencia, y sin que le puedan ser impuestas convicciones morales o religiosas diferentes a las suyas.
  10. A ser atendido por un farmacéutico identificado, y a poder consultar toda la información del farmacéutico en la Ventanilla Única del Colegio Oficial de Farmacéuticos correspondiente, donde deberá figurar como ejerciente de la profesión, y presentar cualquier queja o reclamación.

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