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Éxito del primer Dreambeach tras la pandemia

Escenario del Dreambeach en la playa de Villaricos
Escenario del Dreambeach en la playa de Villaricos

El festival de música electrónica ha congregado en la playa de Villaricos a 110.000 asistentes

El macrofestival de música electrónica ‘Dreambeach’ ha cerrado su octava edición en la playa de Villaricos, en Cuevas del Almanzora (Almería), la del regreso tras la pandemia, con 110.000 asistentes en cinco días, un 10% más de lo esperado por la organización.

En un comunicado, la dirección ha destacado que, aún más importante que la cifra de público, es “la altísima nota que ha obtenido en organización, seguridad, calidad artística y ambiente festivo entre la comunidad de dreamers, su mayor activo”.

“Durante cinco días ha reinado la alegría y la camaradería entre los asistentes, y no se han registrado peleas, ni heridos graves, ni incidentes relacionados con la seguridad”, ha subrayado.

Por Villaricos-Palomares algunos de los mejores DJs y artistas urbanos del mundo. Alesso, Bizarrap y Nina Kraviz, el jueves; Dimitri Vegas & Like Mike, Richie Hawtin, The Martínez Brothers y Amelie Lens, el viernes; o Illenium, Eladio Carrión, Michael Bibi, Marco Carola y Noisia, el sábado, han brillado con sesiones musicales memorables ante miles de festivaleros que se han vaciado bailando.

El español Paco Osuna y el alemán Boris Brejcha tuvieron un gran protagonismo en la Dreams Tent en el cierre del sábado. Con 15.000 personas bailando a primera hora de la mañana, nadie quería marcharse del festival. Unas horas antes, se vivió un momento memorable con la visita de la leyenda de la NBA Shaquille O`Neal.

El ex pívot de Los Ángeles Lakers actuó en el mainstage bajo el alias DJ Diesel. Su visita deparó todo lo que se espera de una superestrellas: expectación, cámaras de televisión grabando cada uno de sus movimientos, y centenares de fans pidiéndole fotos y autógrafos.

Shaq se mostró simpático y accesible en todo momento, y luego sacudió el escenario principal con una sesión a base de dubstep y sonidos rotos y estridentes.

El festival agotó sus compases finales el domingo con los últimos rescoldos de la fiesta aún vivos en la zona de acampada, donde 10.000 dreamers han dormido desde el miércoles en tienda de campaña. A las 19,00 horas, salió del camping el último festivalero y quedó oficialmente clausurada esta octava edición.

Tras el cierre del área de acampada, se ha activado un amplio dispositivo de limpieza a cargo de 100 efectivos que dejará despejada la zona en cuatro días con recogida de basuras y retirada selectiva de los residuos para su reciclaje y dejar despejada la zona.

La organización calcula que, para este próximo jueves, todo el área que ocupa el festival en unos 500.000 metros tros cuadrados incluyendo aparcamientos y zonas de tránsito quedarán totalmente limpios.

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