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Serón | El seronense Francisco Cuadrado presenta su libro ‘Los primeros pobladores de Serón tras la expulsión de los moriscos’

El seronense Francisco José Cuadrado Pérez presentó
en Serón el Libro ‘Los Primero Repobladores de Serón en 1572. Transcripción
del libro de apeos’, basado en el estudio de la procedencia, rango social y
ocupación de los primeros repobladores de Serón después de la expulsión de
los moriscos tras su levantamiento contra la Corona en 1569 y posterior derrota
en 1571.
En el evento, celebrado en el salón de actos de esta localidad, el escritor
estuvo arropado por el alcalde de Serón, Juan Antonio Lorenzo y el reconocido
historiador virgitano Valeriano Sánchez Ramos; autor de innumerables artículos
científicos y capítulos en obras colectivas y miembro, entre otros, del Centro
Virgitano de Estudios Históricos; Centro de Estudios Velezanos e Instituto de
Estudios Almerienses, del que fue Director.
El historiador fue el encargado de desgranar la trascendencia y entresijos del
libro, recordando pasajes especiales de la historia de Serón; sobre todo los
relacionados con Don Juan de Austria. El entusiasmo de Ramos contagió al
público presente que conoció de primera mano parte del contenido de la
encuadernación; explicada con la profesionalidad y sabiduría de Ramos. “El
libro de apeos de Serón (1572) es quizá el documento histórico más importante
que pueda tener esta y otras poblaciones que se vieron inmersas en la guerra
de las Alpujarras, ya que sus habitantes originales (moriscos), fueron
expulsados y sus casas y tierras fueron dadas a pobladores de fuera del Reino
de Granada. Por tanto, supuso un nuevo inicio en el que se hunden las raíces
de buena parte de los actuales habitantes y oriundos de Serón que a día de
hoy pueden vivir en otras poblaciones”, explicó Ramos.
Durante la presentación, el alcalde celebró el reencuentro con la cultura
después de muchos meses, señalándola como una de las áreas más dañadas
por la situación de la pandemia del Covid-19. Lorenzo destacó que el escritor
ha hecho de su afición su profesión; atribuyéndole un mérito muy especial por
gabinetedeprensaseron@gamail.com
el arduo y prolongado trabajo de investigación llevado a cabo para la traducción
del libro de apeos de Serón. Por otro lado, el primer edil, definió a Sánchez
Ramos como un amigo personal y paisano “hijo adoptivo de Serón, siempre
disponible para cualquier iniciativa planteada desde el Ayuntamiento”.
El autor relató finalmente su experiencia personal con esta encuadernación,
agradeció la ayuda recibida por parte de numerosas personas; entre estas su
mujer, Rosa María Gea (profesora del IES Alto Almanzora de Tíjola), amigos y
colaboradores o el Ayuntamiento de la localidad por el apoyo a su proyecto;
destacando la colaboración “imprescindible” de Valeriano Sánchez Ramos.
Algunos datos del libro:
Para que pudiesen llegar aquellos nuevos pobladores, cristianos viejos, a los
que se les ofrecían casas y tierra a perpetuidad con tan solo pagar un real cada
un año y un diezmo (los diez primeros años) de lo que se recogiese y
sembrase, junto con un quinto del aceite y seda (los diez primeros años) hubo
primero que saber qué tantas casas había (316 de moriscos y 60 de cristianos
viejos, junto con 11 molinos y cuatro hornos) y qué tanta tierra había
(aproximadamente 596 fanegas de tierra de riego y 1000 de secano, además
de 1200 olivos, 75000 vides y morales que podían dar 70 onzas de seda), tanto
de moriscos como de cristianos viejos, para luego dividirla y repartirla entre
aquellos.
Los encargados del reparto de tierras fueron los jueces y escribanos
nombrados por la Chancillería de Granada. En el caso de Serón hubo dos
jueces; el Bachiller Gonzalo de Melgar, nombrado el 22 de mayo de 1572, y
Antón Pareja, nombrado el 30 de marzo de 1573 y que lo sustituye. Y tres
escribanos; Andrés Rojo, nombrado el 22 de mayo de 1572, Felipe de Alaiz,
nombrado el 6 de octubre de 1572, que lo sustituye, y finalmente Rodrigo
Alonso, nombrado el 5 de febrero de 1573 y sustituyendo al anterior. De
manera que siempre había un juez y un escribano. Estos jueces se harán valer
de personas autóctonas conocedoras del terreno y los nombrarán apeadores,
en el caso de los cristianos viejos, y seises, en el caso de los moriscos, para el
deslindamiento de tierras y casas. Los apeadores, cristianos viejos que vivían
en Serón con anterioridad a la rebelión, que se nombraron fueron: Gabriel
López, a la sazón alcalde, Antonio de Santisteban, Pedro de Morales y
Bartolomé de Aulestia. Los seises (moriscos) fueron: Diego Mejía, Lorenzo
Mejía, Gonzalo el Naquiz, Gonzalo Caçarel y Gonzalo el Caçorli.
Cuando todo el terreno estuvo deslindado se procedió a dividirlo en 197 lotes
iguales llamados suertes. Cada suerte contenía cierta cantidad de tierra de
riego y de secano en diferentes pagos para que el reparto fuese lo más
equitativo posible, junto con una casa en el pueblo.

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