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Vera| OPINIÓN. Frente al insulto del PP, trabajo y seriedad

Martín Gerez, portavoz del Grupo Municipal Socialista en Vera.
Martín Gerez, portavoz del Grupo Municipal Socialista en Vera.

Martín Gerez, portavoz del PSOE en Vera

De nuevo el PP de Vera, a falta de argumentos, afronta las denuncias sobre su pésima e inútil gestión municipal con la misma desfachatez con la que derrocha buena parte del dinero de los contribuyentes: comilonas en plena pandemia con bogavantes incluidos, publicidad por tierra, mar y aire, vídeos de autobombo de más de 6.000 euros el minuto, campañas en los medios para su mayor gloria a cuenta del riñón ajeno, más publicidad, contratos bajo sospecha de favoritismo, más comidas sin conocer quienes son los invitados, fuegos artificiales, fanfarrias, concejales narcisistas que se hacen su propio book fotográfico a cuenta de los presupuestos y con el dedo índice desgastado de señalar cualquier nimiedad, un servicio de prensa pagado por todos los vecinos y convertido en un cortijo partidista…. para ellos, nada es suficiente.

Las denuncias del Grupo Socialista, irrefutables y basadas en hechos constatables y documentados, siempre se han formulado desde el respeto personal absoluto al adversario político. No se encontrarán pruebas de lo contrario. No sólo no se nombran a los protagonistas, ni siquiera se identifican sus cargos para evitar malentendidos. Nuestro grupo nunca no se esconde detrás de unas siglas partidistas, como si hacen otros cobardemente para responder a todos los hechos enumerados con chascarrillos y presuntas gracietas. En este caso, la última del PP local, ha sido comparar a este portavoz con un detective televisivo simplemente por hacer su trabajo, y dicho sea de paso muy gustoso que lo hace, aunque les moleste.

Pierden el tiempo, y además basta ver sus ridículas respuestas para saber que van sobrados de prepotencia. Por cierto, la comparación no debe ser casual viniendo de un partido, el PP, que ha hecho del espionaje y de los detectives para vigilarse entre ellos mismos, pagados también a costa de los contribuyentes, una seña de identidad. Basta ver la comisión de investigación que se ha abierto en Madrid por un ‘caso mascarillas’ que, por desgracia, tuvo en Almería y en el PP su pionero en España.

No fue Colombo, sino la Guardia Civil, quien descubrió y detuvo a uno de los vicepresidentes de la Diputación, del PP, claro está, por presuntamente estar implicado en uno de los casos más indecentes y repulsivos que se pueden dar en política como es sacar provecho económico de un drama que ha costado la vida a decenas de miles de compatriotas. Y por eso fue detenido y está acusado un cargo público del PP y parece que las ramificaciones de la conexión Fines, donde se destapó el escándalo, salpican a otros municipios de la provincia. Es un tema que da mucho de si, y si tanto le gusta al PP hablar de estas cosas, podemos hacerlo largo y tendido.

Al PP le ciega su malentendido orgullo, su altanería y su inutilidad mayúscula. Por si fuera poco, suma la cobardía del propio alcalde y de su segundo al escurrir el bulto en estos lamentables comunicados de su partido, es como si los escribiera una máquina, aunque en privado admiten, y así nos consta, que dan el visto bueno a su publicación.

Es de una bajeza inmensa por parte del PP local intentar ridiculizar a alguien por trabajar de manera desinteresada por su pueblo, esté a los kilómetros que esté, más aún cuando la única retribución que recibe por hacerlo son 100 euros cuando acude a un pleno o 75 a una comisión informativa. Lo mismo que cualquier otro concejal sin dedicación, aunque viva en la Plaza Mayor junto al Ayuntamiento. También de esto, y de sus sueldos del Ayuntamiento y de Codeur, podemos hablar extensamente.

Y más impresentable resulta que esa crítica venga de quien está cobrando 3.500 o 3.000 euros al mes, y se pasan media jornada dando cabezadas en su casa, practicando deportes olímpicos, en un bar tomando cerveza o en un despacho municipal viendo películas en YouTube. Actividades todas que, como es de común conocimiento, redunda altamente en la calidad de vida del vecindario veratense.

El Grupo Socialista va a seguir a lo suyo o sea que el PP, ya que no tiene nada mejor que hacer, ya puede ir buscando más apodos e intentos de ridiculización. A nuestro partido le preocupa más la mejora de la vida de las personas que la opinión que tengan sobre su papel un grupo de desocupados y estómagos agradecidos e inútiles.

Esta vez ha sido a cuenta de Codeur, pero da igual el asunto porque de este PP no se puede esperar más que la descalificación por escudo. En ningún momento nuestro grupo ha cuestionado la profesionalidad ni de los técnicos ni de los profesionales cuyos servicios se contratan. Una postura necesaria y que es totalmente compatible con la exigencia de transparencia, de garantías de libre concurrencia de interesados en los contratos públicos y la neutralidad de políticos y funcionarios en la valoración de las ofertas. Por eso, como no puede ser de otra manera, los socialistas exigimos que no se paguen favores políticos con el dinero de todos los veratenses ¿Es mucho pedir?
Bien haría José Carmelo, como alcalde y presidente local del PP, en llamar a la mesura y a la educación de su grupo, para nosotros sería muy sencillo elevar el tono de nuestros comunicados, que a nadie se le olvide, incluso sería muy fácil igualar el que ellos utilizaban cuando eran oposición. Y está obligado a ello por una regla democrática básica que el PP siempre olvida en cuanto acaba el recuento de votos. El equipo de gobierno no es el ayuntamiento. El primero es de un partido y el segundo de todos, de quienes les votaron y de los que no porque, tantos unos como otros, les pagan a final de mes sus más que holgados sueldos para el poco trabajo que hacen.

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